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domingo, 9 de agosto de 2009

♥ Miércoles

Eran tantas que ni él con su distingudo don podía enumerar. De igual forma, no se trataba de eso. Esta vez era diferente. Nunca le gustaron las clases donde esa señora se sentaba a regañarlo pidiendole una copia lo que fuera que estuviera escribiendo. Seguramente, cuando fuera algo decente se la daría para cerrarle la boca: Era, sin duda alguna, mucho más interesante que lo que ella decía. Sin embargo, el deslizar del esfero no podía menguar el dolor que sentía, hacía meses que no podía caminar igual. Su pierna entumecida a veces le impedía incluso salir de la casa, pero el prefería ignorar el motivo durmiendo demasiado. El no poder respirar era algo nuevo, pero seguro sería pasajero. El cerebro había bloqueado sus interacciones sociales, o por lo menos eso se había dado cuenta la noche anterior mientras trataba de respirar con la boca abierta. Un año atrás, estaba en lo que llamaban "brazos de Jesús", una entrega completa pero hipócrita a la religión cristiana. Sin embargo era mucho más infeliz pues se sentía el rey del mundo en un lugar que realmente no le prestaba ninguna atención. Quien iba a saber que utilizaria la palabra espiritualidad unos meses después como excusa para alejarse de sí mismo. Le encantaba mentirse: Nada como una buena converzacion con su plexo solar ardiendo en furia ante algún humano que no le interesaba la espiritualidad. Sin embargo, por las noches e incluso en su diario vivir el se comportaba como alguien que tampoco concía el significdo de esa palabra, exluyendo a los demás de su círculo de superioridad, siempre con algúna mala palabra cayendo sobre sus conocidos. No conocía ni las bases. Sin embargo esto no le saldría muy barato, pronto se enteró de las cosecuencias de romper una promesa hecha a su Dios. Sentiría el vacío típico del sexo sin ningun sentimiento y jamás le contaría a nadie, que despues de que ella se iba, el prefería volver a su habitación a llorar como un niño pequeño, pero sin esperar ningún consuelo. La odiaba. La odiaba por hacerlo sentir tan bien, la odiaba porque era la única que le despertaba un sentimiento tan intenso pero que no era amor. Nunca más amor, como un ridículo cuento infantil, pretendía que su corazón había sido congelado para nunca mas latir. Pero también esto era un engaño, odiaba el hecho de no sentir el amor en su cuerpo y de no poder ver los ojos de alguien llenarse de luz cuando el apareciera. El tiempo jamás se detiene a escucharte, siempre pasa derecho ignorándote como si le hubieras hecho algo malo. Y entonces en algún extraño giro de lo que podría llamarse vida, resulto más adelante en una situación mejor y más retadora: En todos sus años de vida, no sabía que nunca había hecho nada que realmente le gustara. Lo más cercano fueron tres días, escondido en una cueva bastante cómoda, a la que volvía todas las noches y algunas mañanas, con un libro que lograba absorverle la realidad de la que tanto se quejaba. Miró sus fotos y en ellas no vio ninguna de un momento que quisiera volver a vivir con su alma, de todas, cambiaría algo. ¿Era inconformismo o realidad? No lo sabía. Igual, no podría volver a ninguna de esas fotos nunca jamás. Lo preocupante es que no estaba haciendo nada por su futuro. El dinero es una excusa. Esas palabras le taladraban el cerebro cada vez que se permitía fantasear un poco con alguna aventura estúpida, como viajar con una cámara fotográfica a alguna montaña de pico nevado y cielo azul enceguecedor. Hace un año, un puñado de personas reían con el en algún bar de la ciudad, sobre las desgracias que les aquejaban. Hoy, miércoles, horrible miércoles, se reía de sí mismo y no de sus desgracias, sino del ausente puñado de individuos que ahora, simplemente por que no existe una palabra mejor, odiaba. Entre dicho puñado de individuos, estaba él, a quien sin ánimo de sonar homosexual, amo con su alma. El fue su compañero durante los incómodos años de la adolescencia y jamás pensó que la adultez se lo arrebataría. De hecho, jamás pensó que él mismo se deshiciera de el. No le hacia falta pero no soportaba escuchar una noticia sobre su vida, hacia pocas semanas se había enterado de que estaba en la ciudad y solo el hecho le provocó nausea. Le gustaría tenerlo en frente y decirle que es un estúpido que no ha logrado nada en su vida y darle, tal vez, un buen golpe en la cara. No se explicaba a sí mismo ese deseo tan primario, tan ordinario, pero era lo que se le pasaba por la mente cada vez que alguien le preguntaba por el. Los demás, menos importantes, también los había asesinado. Se sorprendia la facilidad de eliminar gente de su vida, solo bastaba un poco de indiferencia, y hostilidad a la hora de dar una explicación por la indiferencia. Pero aún no podía decidirse si esto habia sido bueno o malo, el único resultado que había obtenido era sentirse más extraño de lo que nunca se sintió: De niño, no pudo hacer parte de ningún juego normal porque su cuerpo, tanto como ahora, no parecía querer permitírselo. Un poco más grande, encontró refugio en divulgar la hermosura de la tristeza, eso obviamente no era del común y lo hacía sentir diferente. Pero ya había dejado su rebeldía de tercera clase a un lado, porque gente interesante, inexplicablemente, lo requería. O bueno, eso decían, el no lo podía saber con certeza. Pero esa pequeña luz de esperanza lo había impulsado a ser el hombre que hoy miércoles se mira en el espejo, los ojos somnolientos luego de hacerse el loco. Alguna vez pensó que la vida había perdido el sentido, porque se proyectó hacia el futuro y no vio nada. Era de verdad: Nada. Vio una luz blanca, y trato de ver más allá, pero no vio nada más. Ahora, tenía una sensación extraña. Para empezar veía en el futuro sombras borrosas, pero sabía que en algo se convertirían si llegaba al momento correcto para verlas más de cerca. Lo habían seducido con un brillante porvenir y sin duda quería aceptarlo. Pero ese miércoles, sentía que no era capaz. No sabía cómo empezar ese camino, era como esos juegos donde a cada paso aparece el suelo donde se pisa y el resto es oscuridad. Lo que en realidad lo asustó fue, que aún sin haber decidido recorrer ese incierto camino, tenía que dar otro paso y la oscuridad era lo único que había y la asfixia era lo único que lo llenaba y su pierna, demasiado entumecida por el dolor, no se atrevía a avanzar.

I AM GRUMPY.
19:00


♥ theGrumpyToast ;



      theGrumpyToast is very grumpy. Beware, this toast bites.

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♥ Thank you

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